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PARAISOS FISCALES 1ª parte

 

PARAISOS FISCALES

En primer lugar debemos indicar cuál es el origen del término “Paraísos Fiscales”. Proviene de una mala traducción del original en inglés: “TaxHaven”. En efecto la palabra Haven (guarida, refugio) se confundió con la muy similar Heaven (cuyo significado es cielo, paraíso).

Vemos por lo tanto que el error de traducción al español ha desviado el sentido original con el que se designan (en inglés) los territorios a los que van a parar enormes cantidades de dinero con el fin de evadir o eludir los impuestos fiscales al que estarían sometidos en los países de origen.

Como el binomio Paraísos-Fiscales ha calado profundamente en la sociedad, quizás sea tarde para cambiar su uso por el más ajustado de Guaridas-Fiscales; pero ello no es óbice para que cuando leamos o escuchemos cualquier cosa sobre los paraísos fiscales tengamos claro lo que en realidad son: auténticas guaridas donde esconden el dinero las empresas y los individuos que de manera insolidaria pretenden no pagar o pagar una cantidad ridículamente baja en impuestos, escamoteando la contribución solidaria a la que están obligados moral y legalmente por sus respectivos países. Inevitablemente me viene a la memoria lo que en el siglo XVIII hacían los piratas con el producto de sus robos y rapiñas que refugiaban en guaridas, a buen resguardo, en islas del Caribe, y ¡qué casualidad! La mayor parte de los actuales paraísos-guaridas fiscales se localizan en diversas islas de esta misma zona geográfica.

¿De dónde procede el dinero que se refugia en tales territorios-guaridas? De la comisión de todo tipo de delitos, es la contestación inmediata. Tráfico de drogas y armas, corrupción, negocios con pago en dinero “negro”; y también la parte de dinero y otros activos financieros que se han obtenido de forma legal por empresas e individuos pero por los que no se quiere pagar los impuestos que legalmente deberían pagar en los países en los que se ha realizado la actividad que ha producido los beneficios.

Blanqueo y corrupción

Todos ellos pretenden una cosa: blanquear el dinero para que regrese al circuito económico después de “perderse el rastro” de su origen a través de “infinitas” transacciones entre empresas pantalla (sin ninguna actividad económica) con el uso de facturaciones falsas.

Pero el blanqueo no es la única actividad delictiva. La parte del dinero que no quiere regresar al circuito una vez blanqueado, se queda en el paraíso fiscal para ser invertido la mayor parte de las veces en actividades criminales como son el tráfico de armas y drogas, extracción de minerales de sangre, trata de mujeres y niños con fines de prostitución, actividades de la mafia y otras actividades del crimen organizado. Auténticas actividades criminales todas ellas.

¿Es posible dimensionar el volumen de esta actividad? Parece muy difícil si no imposible dada la naturaleza oculta de los vaivenes que sigue el dinero a través de empresas pantalla que figuran a nombre de testaferros (personas que prestan su nombre para figurar en ese tipo de empresas a cambio de una pequeña cantidad de dinero). No obstante sí se han realizado estudios para estimarla. Estos análisis dan cifras mareantes por encima de 10 billones de dólares.

LOS PAPELES DE PANAMÁ.

El día 3 de abril de 2016 se publicó por un consorcio de periodistas (cerca de 400) lo que se ha venido a conocer por “los papeles de Panamá”.

¿En qué consisten estos “papeles”?  Son el producto de una filtración que recibió el periodista Bastian Obermayer (del periódico alemán Süddeutsche Zeitung) proveniente de una persona que se identificaba como “John Doe” (que en castellano vendría a ser como Fulanito de Tal), el cual exigía usar medios completamente seguros para su envío dada la trascendencia del contenido. Una vez asegurada la confidencialidad de la información y recibida en el periódico alemán se apreció que la magnitud de los datos recibidos era tal (más de 11 millones de documentos) y de carácter global (afectaba a más de 150 países) que decidieron compartir la información con más periodistas y periódicos.

Por todo ello se decidió constituir el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación formado por unos 400 periodistas de 70 países. Todos ellos se comprometieron al análisis (que duró 9 meses) de la información bajo un estricto compromiso de no publicación hasta una fecha convenida, en la que todos revelarían al unísono la información relevante para cada país. Esta fecha ha sido el pasado 3 de abril. Y por ello, el Foro Social Mundial –FSM- ha propuesto en la pasada reunión en Montreal esta fecha como día mundial de la Lucha Contra los Paraísos Fiscales.

Una industria delictiva

La transcendencia de la información, una vez publicada, ha revelado actuaciones delictivas de personalidades y empresas de diversos países, provocando dimisiones. El propio Consorcio informa que “el contenido afecta a 12 jefes de Estado o primeros Ministros, 128 políticos, 61 familiares o socios cercanos a líderes políticos, empresarios, deportistas y actores”. También informa el Consorcio de que en los documentos aparecen más de 200.000 sociedades, fundaciones y fondos de inversión que tienen sus sedes en 21 países que se consideran paraísos fiscales. De los documentos se puede deducir que el 80% de las sociedades que aparecen reflejadas ni siquiera son, en su origen, panameñas.

El conjunto de los documentos filtrados muestran un mundo “offshore”, paralelo a la legalidad y se aprecia cómo funciona una auténtica industria de la evasión, elusión y blanqueo de dinero propiciada desde los principales bancos, bufetes de abogados y gabinetes de asesores fiscales, éstos sí, situados fuera de los territorios considerados cómo paraísos fiscales. En resumen, estos “papeles” muestran “el lado oscuro de la globalización”, como lo ha denominado la eurodiputada española Maite Pagazaurtundúa.

La siguiente pregunta sería: ¿de dónde proceden todos estos documentos?

De un solo despacho de abogados radicado en Panamá conocido con el nombre de Mossak Fonseca. Sí, han leído bien, un solo despacho, que además no es el más importante de los que operan en ese país (en realidad ocupa el 4º lugar por volumen de actividad). Por otra parte Panamá no es ni mucho menos el “paraíso fiscal” que más actividad despliega. Teniendo en cuenta estos dos datos, un solo país y un solo despacho, y el volumen de información obtenido de los datos publicados, nos podemos hacer una idea del gigantesco volumen que el delito fiscal alcanza a nivel mundial.

Una última reflexión. La dimensión de la evasión fiscal que supone la existencia de los paraísos fiscales es enorme, como hemos intentado explicar; sin embargo, no debemos olvidar que la evasión fiscal también se produce en nuestro país sin necesidad de estar conectada con los paraísos fiscales. Esta evasión se produce tanto a nivel de sociedades como a nivel individual, cuando no se declaran todos los ingresos que se han generado ocultando al fisco parte de ellos. Ello genera en primer lugar una insolidaridad con el resto de la sociedad pero también y en segundo lugar un dinero negro que al blanquearlo para devolverlo al flujo monetario del país se comete uno o varios delitos (nuevos pagos en negro, falsificación de facturas, etc…).

También en este caso es difícil evaluar el montante de esta economía sumergida en nuestro país, pero se estima que se mueven entre 20.000 y 40.000 millones de euros cada año; cifra superior a los recortes perpetrados en sanidad y educación y que han hecho retroceder el nivel del estado de bienestar que habíamos alcanzado; o por hacer otra comparación: representaría un tercio de la deuda total del Estado. Por todo ello tendremos que estar atentos para que no se cumpla el famoso dicho de que los árboles nos impidan ver el bosque.

Luis Zurdo Jimeno. Miembro de Justicia y Paz en la Plataforma por la Justicia Fiscal.

 

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