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NEGOCIO LUCRATIVO

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UN NEGOCIO LUCRATIVO, ¿PARTICIPAMOS TODOS?

En 2017 se han cumplido 10 años de la publicación de la Ley Española sobre el Comercio de Armas (Ley 53/2007). María Luisa Poncela, secretaria de Estado de Comercio, el pasado 23 de mayo insistía en comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso que la prioridad del Gobierno Español siempre estará en los derechos humanos por encima de los intereses de las empresas armamentísticas y económicos.

Pero Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam-Intermon, en su informe conjunto Armas sin Control, denuncian y analizan que los propios datos oficiales van en otra línea. Exportaciones de armas a Arabia Saudí, Bahrein, Brasil, Colombia, Egipto, Irak, Israel, Turquía… podrían interferir en dicha defensa de los derechos civiles. Analicemos brevemente algunos de los aspectos importantes de este comercio.

¿ES ÉTICO PARTICIPAR DE UNA EMPRESA ARMAMENTÍSTICA?

Nuestro país pertenece a la Unión Europea, y éste es el marco de definición de nuestras actuaciones. La Posición Común 904/2008 de la UE establece los criterios que deben guiar las autorizaciones que los Estados miembros darán a las empresas para exportar armas o material potencialmente bélico. Entre ellos, el respeto de las obligaciones y compromisos internacionales, el respeto de los derechos humanos en los países receptores, el mantenimiento de la paz y la estabilidad regional, el comportamiento del país frente a la comunidad internacional…

Con estos criterios, el número de licencias para venta de armas autorizadas cada año ha ido aumentando hasta las 3.124 autorizadas en España en 2016 (frente a solamente 18 denegadas), aproximadamente 4.000 millones de euros. Ético, no sabemos, pero parece una buena inversión. Además, el Plan de Internacionalización de la Economía Española 2017-18 incluye la internacionalización del sector de la defensa como una de sus prioridades. Pero, ¿se respetan los criterios anteriormente citados por la UE?

EL CASO DE ARABIA SAUDÍ

En su informe Armas sin Control, las ONGs nos recuerdan un panorama interesante. El BOE del 6 de septiembre de 2017 publica el “Acuerdo entre el Reino de España y el Reino de Arabia Saudí sobre protección mutua de información clasificada en el ámbito de la defensa” hecho en Madrid un año antes. En este marco nos encontramos que en el puerto de Bilbao se han cargado 312 contenedores de material explosivo en buques con destino al puerto de Jeddah, en Arabia Saudí entre octubre de 2016 y julio de 2017. Las armas exportadas incluyen munición de artillería, granadas de mortero, bombas, torpedos, misiles… El valor de las exportaciones a Arabia en 2016 fue de 116 millones de euros.

Recordemos que Arabia Saudí a través de una coalición liderada por ellos mismos, participa del conflicto de Yemen desde marzo de 2015. Desde entonces, más de 5000 civiles han perdido la vida y cerca de 10.000 han sido heridos de diversa consideración. Human Rights Watch denuncia muchas de las acciones de la coalición como aparentes crímenes de guerra. En Agosto de este año, HRW junto a otras 67 ONGs publicaron una carta solicitando de forma urgente una investigación internacional sobre Yemen. Más de diez organizaciones solicitaron de forma expresa no aparecer como firmantes por miedo a las represalias de sus países de origen.

LAS BOMBAS DE RACIMO

Se habla mucho en los medios de comunicación de las armas nucleares, pero probablemente, aunque su impacto mediático sea menor, tanto por el número de víctimas que producen como por los conflictos armados en los que se emplean, las bombas de racimo deben ser definitivamente erradicadas. Greenpeace siempre ha denunciado que el 98% de sus víctimas son civiles, ya que se emplean de forma indiscriminada sobre lugares habitados, y anima a realizar actos de denuncia como anteriormente se hicieron sobre las minas antipersona, en teoría erradicadas de la venta.

En 2008 se creó la Coalición contra las Municiones de Racimo (CMC por sus siglas en inglés). Su objetivo primordial, conseguir la abolición total de fabricación, uso, distribución y almacenamiento de este tipo de armas. A día de hoy, 119 estados han ratificado dicho acuerdo, y uno de los planes de actuación recibe el nombre de Dubrovnik. Recordemos que estas bombas se emplearon masivamente en los conflictos de la antigua Yugoslavia y Kosovo entre los años 1990 y 2000. Este tratado entró en vigor en 2010 para los países firmantes y no se ha notificado ningún incumplimiento… entre estos países. Pero desde 2010 hasta 2015, las bombas racimo han sido empleadas en conflictos en Camboya, Libia, Sudán del Sur, Siria (incluido el ISIS), en el conflicto del Este de Ucrania, Yemen…

Greenpeace denunció que nombres de empresas españolas han estado desde el inicio ligados a la fabricación o comercialización de este armamento: Expal Explosivos, Instalaza S.A., Santa Bárbara e Internacional Technology S.A… A pesar de las legislaciones sobre transparencia es difícil hacer un seguimiento de estas informaciones.

¿A QUIÉN VENDE ARMAS ESPAÑA?

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, recogiendo datos del período 2010-2014, España es el séptimo mayor exportador de armas del mundo, tan solo por detrás de EEUU, Rusia, China, Alemania, Francia y Reino Unido.

Publicado en El País del 25 de enero de 2016 bajo el titular “Récord histórico de venta de armas españolas a Arabia Saudí” nos encontramos datos muy interesantes, como que el 26% del material de defensa exportado en el primer semestre de 2014 fue hacia Arabia Saudí (incluyendo aviones de caza o munición ligera), o ventas de más de 30 millones de euros a las Fuerzas Armadas de Irak, 100 millones a Egipto, o 13 millones hacia Venezuela.

LA BANCA ARMADA

El concepto de Banca Armada surge por iniciativa de organizaciones como el Centro de Estudios por la Paz Delàs, Setem, Justicia y Pau, Observatorio de la Deuda en la Globalización, para nombrar todas aquellas instituciones bancarias que financian la industria militar, concepto que además hoy tenemos que ampliar a otras compañías como las aseguradoras. En la página bancaarmada.org puedes encontrar de forma muy sencilla información acerca de tu propia entidad bancaria.

En el informe “Los bancos que invierten en armas” se encuentra información bastante detallada de las fuentes de financiación que emplean 34 empresas de armas, entre las que se encuentran nombres relevantes como Boeing, Lockheed Martin, Textron, Airbus, o las españolas Navantia o Indra. Y entre las fuentes financiadoras encontramos desde bancos comerciales o de inversión, a empresas que gestionan patrimonios, empresas de seguros e incluso entidades públicas. Estas empresas han destinado más de 80.000 millones de euros en el periodo 2011-16, incluyendo fondos que por lo que llaman “costes de oportunidad” se desvían de otros sectores en busca de mejor rentabilidad. Nombremos algunas. Entre los principales bancos aparecen BBVA, Santander, Barclays, ING, Deutschebank, Banca March, Bankia, Banco Sabadell, Caixabank, Banco Popular y Bankinter. Como empresas aseguradoras el informe cita a Mutua Madrileña, Mapfre, Allianz, Axa, Aviva y AIG. También hay empresas e instituciones públicas que invierten en las empresas militares: SEPI, ICO y el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito.

Es por ese motivo por el que decimos que participamos todos de este comercio. Los bancos y aseguradoras se benefician del buen momento de la industria armamentística, así como nosotros vemos como nuestros fondos de inversión o cuentas de ahorro -de las que no estamos acostumbrados a pedir explicaciones- pueden recibir intereses interesantes. Es evidente que la inversión en armas implica que no existe financiación en otros sectores como educación, sanidad, cooperación, tejido productivo sostenible, inversión social…

Arturo Litón. Comunidad laicos javerianos

 

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