EL PAPA FRANCISCO PIDE PERDÓN POR LOS SIETE “PRINCIPALES PECADOS” DE LA IGLESIA
Durante una vigilia penitencial en preparación a la 2ª Sesión del Sínodo de los Obispos, siete cardenales leyeron estas siete peticiones de perdón escritas por el papa.
1. Falta de valentía para hacer la paz
“Pido perdón a Dios Padre, sintiéndome avergonzado por el pecado de la falta de valentía para buscar la paz entre los pueblos y las naciones, en el reconocimiento de la dignidad infinita de cada vida humana en todas sus fases, el derecho a tener un trabajo, una tierra, un hogar, una familia, una comunidad en la que vivir libremente. Se necesita valentía para decir sí al encuentro y no a la confrontación; sí al respeto a los acuerdos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la falsedad. Perdónanos, Señor”.
2. Indiferencia ante los sin voz
“Pido perdón, sintiéndome avergonzado por haber transformado el jardín de la creación en un desierto, y por lo que no hemos hecho para impedirlo. Pido perdón por cuando no hemos reconocido el derecho y la dignidad de toda persona humana, y cuando hemos sido cómplices de sistemas que han fomentado la esclavitud y el colonialismo. Pido perdón porque seguimos siendo partícipes de la globalización de la indiferencia frente a tantos migrantes que buscando un camino de esperanza encuentran un camino de muerte. Dios nos pregunta: “¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermana? Perdónanos, Señor”.
3. Abusos de conciencia, de poder y sexuales
“Pido perdón, sintiéndome avergonzado, por todas las veces que hemos sido cómplices o hemos cometido directamente abusos de conciencia, de poder y sexuales. Cuánta vergüenza y dolor siento cuando considero sobre todo los abusos sexuales cometidos contra menores y personas vulnerables. Pido perdón por todas las veces que hemos usado la condición del ministerio ordenado y de la vida consagrada para cometer este terrible pecado, sintiéndonos seguros y protegidos. Perdónanos, Señor”.
4. Defender la dignidad de la mujer
“Pido perdón, sintiéndome avergonzado, por todas las veces que no hemos reconocido y defendido la dignidad de la mujer, cuando la hemos hecho muda y subyugada, y no pocas veces explotada. Pido perdón por todas las veces que hemos robado la esperanza y el amor a las generaciones más jóvenes. Pido perdón por todas las veces que hemos preferido vengarnos, en lugar de dedicarnos a la búsqueda de la justicia, abandonando a los que cometen errores en las cárceles y recurriendo al uso de la pena de muerte. Perdónanos, Señor”.
5. Dar una justificación doctrinal a un trato inhumano
“Pido perdón y me avergüenzo de todas las veces que nosotros, los pastores, no hemos sido capaces de conservar y proponer el Evangelio como fuente viva de eterna novedad. Pido perdón por todas las veces que hemos dado justificación doctrinal a un trato inhumano. Pido perdón por no haber sido testigos creíbles del hecho de que la verdad libera. Perdónanos, Señor”.
6. Quitar el pan al hambriento
“Pido perdón, sintiéndome avergonzado por las veces que hemos vuelto la cabeza hacia otra parte ante el sacramento de los pobres. Pido perdón por la inercia que nos impide aceptar la llamada a ser una Iglesia pobre de los pobres y que nos hace ceder a la seducción del poder y de los títulos jactanciosos, resistiéndonos a salir a las periferias geográficas y existenciales. Perdónanos, Señor”.
7. Obstaculizar una Iglesia sinodal
“Pido perdón, sintiéndome avergonzado por los obstáculos que se interponen en el camino de la construcción de una Iglesia verdaderamente sinodal, sinfónica. Pido perdón por todas las veces que no hemos escuchado al Espíritu Santo, prefiriendo escucharnos a nosotros mismos. Pido perdón por haber transformado la autoridad en poder, dificultando la participación de tantos hermanos y hermanas en la misión de la Iglesia. Perdónanos, Señor”.
