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Laicos misioneros javerianos

En los países donde viven los Javerianos, numerosos grupos de cristianos comparten con ellos, en varios modos y actividades, el carisma transmitido por Dios a la Iglesia a través de Guido María Conforti.

A partir de la común vocación misionera recibida en el bautismo y madurada como dimensión importante de la fe, los laicos sienten que pueden compartir, con modalidades propias, el carisma, la espiritualidad y la vida javeriana. Esta conciencia se injerta en cada vocación particular y se actúa en la condición laical que ofrece enormes oportunidades de presencia en la sociedad (actividad profesional, responsabilidad social), en la Iglesia y en la familia, privilegiando las relaciones humanas y el ser sobre el hacer, para un anuncio y un testimonio creíbles.

Algunos de estos grupos se estructuran también a través de un compromiso de pertenencia, unos programas de formación, unos momentos de oración y unas actividades de apoyo a la acción de la Familia javeriana, en particular en la animación misionera de los grupos juveniles, de las comunidades eclesiales y en las escuelas.

En comunión con los Javerianos, los laicos ofrecen su propia colaboración específica a la realización del único ideal misionero. Los sostiene el deseo de anunciar el Evangelio, de llevar por el mundo el anhelo de justicia y liberación, y favorecer toda propuesta de convivencia pacífica entre los pueblos y de diálogo interreligioso. Ellos dedican, en lo cotidiano, una atención particular al crecimiento de la Iglesia entre los pueblos, también por medio de un servicio a los pobres, a los sin techo, a los extranjeros.

Algunos laicos, a título personal y por espacios concertados, ofrecen unos años de su vida a la misión colaborando con los Javerianos fuera de su país.