Actualidad

La Palabra, noticias, experiencias, reflexiones y mucho más...
Midelt_-_Tattiouine_1.jpg
  • Jorge Mora Pinilla

Bailando con los bereberes

¿Es posible enamorarse de una tierra sin apenas conocerla? Se me venía a la cabeza mientras estaba en un autobús rumbo Midelt desde Tetuán. Una cabeza llena de preguntas, pero con una que sobresalía por encima de todas las demás: Padre, ¿Por qué me has llamado a venir aquí?

Ya pronto en el viaje me daba cuenta de que la cultura que me rodeaba era distinta. Había cosas que no cabían en mi cabeza, como que el autobús se retrasase una hora y media o como en el interior del mismo la gente compartía su comida con los demás pasajeros. Dos palabras: paciencia y solidaridad.

Soy Jorge, tengo 21 años y soy cristiano. Como consecuencia de esto último, me decidí a realizar esta experiencia de misión, con el objetivo de acercarme a Dios, ponerle en el centro de mi vida y aprender a escuchar lo que Él esté dispuesto a susurrarme o a gritarme. Pues muchas veces, él nos habla, pero el ruido nos ensordece ; o nos hace señales, pero las distracciones nos ciegan.

De esta forma salí de Ceuta un 26 de julio rumbo a Midelt- Tattiouine, con varias ideas en la cabeza, ir al encuentro de nuestro hermano musulmán y ser capaz de escuchar a Dios en tierras de Alá.

Una vez que llegué a Midelt y a Tattiouine , me di cuenta que ambas cosas iban unidas, al conversar con las gentes, al observar el respeto que tenían a los cristianos, a nuestra mera presencia… yo estaba alucinando, en shock, ¿ Cómo era posible que esta gente nos tratase como grandes invitados, sacándonos sus bienes mas preciados de la despensa, ofreciéndonos los mejores lugares que disponían para dormir? A día de hoy me cuesta entenderlo. Sin embargo, cuando estas entre ellos, hay algo que te hace encajar todas las piezas en tu corazón, que te da una alegría y una tranquilidad infinita: DIOS.

Todos los días por la mañana, en Tattiouine, me sentía acompañado por Él: al rezar con las hermanas, al recibir un salam de Hazna o Sheriff, un ça va de Yussuf… Porque aunque fuésemos extranjeros, ellos nos acogieron como a iguales, como a sus hermanos, y nos dieron toda su confianza. Y ahí en esas gentes vi a un Padre que te brinda la mano para entender y querer al otro; un Padre que tiende puentes, en vez de levantar murallas; un Padre que te da vida y alegría para continuar. Momentos en los que me preguntaba, todo esto que estoy viviendo, nunca antes lo había experimentado, este amor de Dios, esta presencia. Y surgían más preguntas: ¿Qué hemos hecho en Europa para perder parte de esta humanidad?

Me cuesta expresar todo lo que viví, toda la alegría y frustración que durante esos días experimenté. Como al principio estaba preocupado por no controlar el idioma y como al final me comunicaba hasta con humo si hacia falta. Las dudas que podría sentir en Madrid, se esfumaron allí, y cada momento pasado en el Atlas fue un instante que guardar. Los pocos días que pasé “arriba”, en Tattiouine, se me pasaron como meses, como un sueño que parece que es otro el que lo está viviendo. Los días eran eternos, larguísimos, pero con tantas vivencias, con tantos detalles bonitos que asimilar, que era bellísimo, era espectacular. La mente no sabía donde estaba, ni con quien hablaba, borró barreras y surgió solo una palabra: VIVE. Vive sin que te importe cual sea la religión de él de al lado, sino solo importándote si él está bien. Vive sin que te importe si has dormido poco, estas cansado, tienes hambre o hace un calor de mil demonios… VIVE. Vive como Jesús vivió hace dos mil años, con alegría, sabiendo que El Reino de los Cielos ha llegado…Vive con el que tienes al lado, quiérele, compréndele y ayúdale.

Cuando me planteé esta experiencia, surgió la pregunta, ¿Entonces qué voy a hacer yo allí? Sino controlo el idioma, la cultura, con los niños no puedo comunicarme. La respuesta que recibía era: vas a estar, acompañar y ayudar en todo lo que haga falta. Ahora comprendo porque esta respuesta no me tranquilizaba, ni a mí, ni a mi familia ni amigos ni a nadie. Porque es una pregunta que no se responde hasta que estas allí. Hasta que el primer día Sheriff y Hazna te invitan a su casa a tomar un té y cenar, sin conocerte de nada. Hasta que no conoces a todos los niños: Mohammed, Mustafa, Said, Anás, Fátima, Myriam…Y te das cuenta de que son niños como los que hay en España, que solo quieren jugar y pasar un buen rato. En esos momentos en los que solo puedes ayudar llevando comida, dando de beber, sonriendo o mandando callar en un idioma desconocido como es el dariya. Hasta que un niño no viene sonriéndote y dice tu nombre y mil palabras más incomprensibles, o hasta que no metes en tus expresiones diarias el bismillah, inshallah, hamdulillah. Es en estos momentos cuando empiezas a comprender la respuesta, y sonríes, te ríes; entendiendo un poco por el proceso que pasan los misioneros, como Rolando, Las misioneras franciscanas de María, Marie (que forma parte de la comunidad de Tattiouine) y Marie Christine. Estas últimas, que simplemente con su presencia me dieron respuestas a preguntas que no sabía ni que tenía, me enseñaron a Dios al ver su casa, sus costumbres, su sencillez, su manera de ver el evangelio…

Claro que todo esto comentado anteriormente, romper las barreras materiales, quebrar esquemas y ensanchar nuestro corazón, nos introdujo en la siguiente semana. Después de haber conocido a un Dios entre las gentes, de haber observado el “epicentro de la humanidad”, tocaba preguntarse y escuchar a Dios. Era el momento de abrir el corazón al Padre y como en su día, hizo Francisco, preguntarnos “Señor, ¿Qué quieres que haga?”. Y el espacio para hacer esto, no podría ser mejor; estábamos en tierra de Islam, en un monasterio Cisterciense, con el último superviviente de Thibirine. Todo era idóneo, los ejercicios ignacianos se adecuaban perfectamente a la situación.

Tras vivir esta experiencia, solo tengo agradecimientos a todas aquellas personas que me empujaron a decir que sí, que me apoyaron. A Rolando que me propuso esta gran locura, A los que me acompañaron estos días, tanto cristianos como musulmanes. Y a Dios por permitirme vivirla y aprovecharla.

No seáis jóvenes de sillón, adormecidos, atontados!  Muchos os quieren así, pero debéis luchar por vuestra libertad, por dejar vuestra huella” JMJ 2016.

Jorge Mora Pinilla

Parroquia Nuestra Señora del Valle, Madrid

Campo_de_trabajo_de_Ceuta_1.jpg
  • Cristina González Romero, Albacete

Una mochila llena de humanidad: Ceuta

Llegué a Ceuta un 12 de agosto, cargada de inseguridad, dudas y mucha ignorancia acerca de la realidad con la que me iba a chocar durante dos semanas.

El primer choque llegó al día siguiente cuando conocí a los inmigrantes que con el paso del tiempo serían mis amigos, en sus ojos vi alegría y esperanza y en sus manos las cicatrices de un camino doloroso.

Seguir leyendo

Ceuta_1.jpg
  • Javier Contreras Mora

La Iglesia en la frontera (Ceuta)

La iglesia en la frontera (el inmigrante, Jesús y yo)

Eran las 8 de la mañana en la estación de Atocha de Madrid. Yo, un chico de 20 años, sin saber muy bien qué iba a ocurrir en estos 15 días, me despedí de mi padre y salí a buscar al grupo con el que iba a realizar este camino. Ese tren y el barco que cogimos más adelante nos iban a llevar a una realidad aparentemente conocida por todos: la inmigración. Sin embargo, ninguno imaginábamos que esta experiencia nos fuera a cambiar tantos esquemas como teníamos y a darnos todo lo que finalmente recibimos.

Seguir leyendo

Campo_de_inmigrantes_de_Ceuta_agosto_2018_11.JPG
  • Antonio Guerrero Quesada

El corazón tatuado por el encuentro con el inmigrante

Ferry, destino a Ceuta. Iba solo, pero qué fácil fue llegar a esta ciudad con un poco de dinero y algunos billetes para el transporte. En dos semanas, sin saberlo, iba a vivir una de las experiencias más impactantes de mi vida, una experiencia que tatuaría mi corazón para siempre. Pero como todo tatuaje, la tinta no impregna ni profundiza la piel sin dolor y un poco de sangre. Iba a una misión con inmigrantes, pero con una venda en los ojos. Sí que estaba abierto a todo, y la oración de los días anteriores me ayudó a eso, pero mi ignorancia sobre la situación tan compleja de la migración y acerca de mi función concreta en el campo de trabajo, dejó paso a las sorpresas que esta experiencia me ha ido regalando, como un misterio que se va desvelando poco a poco.

Seguir leyendo

WhatsApp_Image_2018-08-19_at_22.58.04.jpeg

Ejercicios Espirituales 

Javier, Agosto de 2018

“EL AMOR DE DIOS SE RENUEVA CADA MAÑANA” Lam 3,23

Siempre es bueno dedicar un tiempo a escucharse, a sí mismo y al Señor. Es fundamental aprender a encontrarse con Él. Le necesitamos tantisimo. Esta última experiencia de ejercicios espirituales que hice en Javier, me ha ayudado a parar, rezar, mirarme delante del Señor y poco a poco hacer silencio en mi interior y ver, sentir cómo me mira con cariño, volver a experimentar en mi vida su llamada serena y paciente. 

Seguir leyendo

Despedida_julio_2018_92.JPG
  • Rolando Ruiz Durán

Mi pequeña África

Campo de trabajo con inmigrantes

Ceuta, julio de 2018

MI PEQUEÑA ÁFRICA

Desde pequeña soñé con ir de misión a África, sueño que veía lejano y hasta casi imposible; pero “que insondables son tus caminos Señor”. Sólo bastó decirle sí a su proyecto de amor para así emprender esta aventura misionera, la cual me llevó a Ceuta: “mi pequeña África”.

Seguir leyendo

COMUNIDAD DE MADRID
Ntra. Sra. de la Luz, 40 bis
CP. 28025 Tfno: 91 466 16 50

COMUNIDAD DE MURCIA
c/Las Palmas, 5- 1º (Ed. Salinas)
CP. 30009 Tfno. 968 29 29 79

Misioneros Javerianos en España
Copyright © 2018

Información del uso de cookies

Las cookies son breves informaciones que se envían y almacenan en el disco duro del ordenador del usuario a través de su navegador cuando éste se conecta a una web. Las cookies se pueden utilizar para recaudar y almacenar datos del usuario mientras está conectado para facilitarle los servicios solicitados y que en ocasiones no se suelen conservar. Las cookies pueden ser propias o de terceros.

Existen varios tipos de cookies:

Por ello, al acceder a nuestra web, en cumplimiento del artículo 22 de la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información, en tratar cookies de análisis, le hemos solicitado su consentimiento para su uso. Todo ello para mejorar nuestros servicios. Utilizamos Google Analytics para recopilar información estadística anónima, como por ejemplo el número de visitantes a nuestra web. Las cookies añadidas por Google Analytics se rigen por las políticas de privacidad de Google Analytics. Si usted lo desea puede desactivar las cookies de Google Analytics.

De todos modos, le informamos que puede activar o desactivar estas cookies siguiendo las instrucciones de su navegador de Internet.