“No tengáis miedo”
Estamos en el XII Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A). Y el evangelio que escuchamos en la liturgia de hoy forma parte del discurso de Jesús cuando envía a sus discípulos a la misión (discurso misionero). Les está preparando para lo que van a vivir. no será un camino fácil. Habrá dificultades, incomprensiones e incluso persecución. Por eso Jesús les repite varias veces, “No tengáis miedo”. Y en medio de ese envío misionero, Jesús los anima a no quedarse callados por miedo, sino a anunciar con valentía lo que han recibido de Él, confiando en que Dios cuida de cada uno, incluso en los momentos más difíciles.
Jesús les invita a no dejarse dominar por el miedo ni permitir que éste paralice su vida. Por eso afirma que no hay nada oculto que no llegue a saberse, ni nada escondido que no acabe saliendo a la luz. Es decir, la verdad, el bien y la fe vivida con autenticidad y entrega no permanecen en silencio para siempre. Tarde o temprano se abren camino y dan su fruto… Aunque en ocasiones pueda parecer que pasan desapercibidos o que no tienen un resultado inmediato, Dios lo ve todo con claridad y nada escapa a su mirada. Él nos acompaña cada paso, incluso cuando no percibimos su acción. Por eso, estamos llamados a perseverar con confianza, sin desanimarnos, a ser fieles a su voluntad en lo cotidiano y a vivir con coherencia entre lo que creemos y lo que hacemos, de modo que nuestra vida sea un testimonio auténtico de la fe que profesamos.
Y después, Jesús nos habla de quiénes somos nosotros delante de Dios. Utiliza la imagen de los gorriones y dice que ni uno solo cae al suelo sin que el Padre lo permita. Y añade: “Vosotros valéis más que muchos pájaros”. Con esto quiere recordarnos que no estamos solos, que no somos invisibles y que nuestra vida tiene valor ante Dios. Nada de lo que nos ocurre le es indiferente; al contrario, somos importantes para Él y estamos siempre bajo su cuidado.
En nuestro día a día también nos encontramos muchas veces en situaciones en las que el miedo puede dominar nuestra vida. Miedo a quedar mal, a que se rían de nosotros por creer o a no saber defender la fe en el trabajo, en la familia, entre amigos en el colegio o universidad, etc. Y, sin embargo, Jesús no nos pide ser perfectos ni tener todas las respuestas, sino ser fieles, entregados y valientes en el camino de nuestra vida.
Por eso, el Evangelio de este domingo es una llamada a no vivir la fe escondida ni a reducirla a lo privado. Nos invita a atrevernos a vivir como cristianos con naturalidad, coherencia y valentía, con mayor entrega, sabiendo que Dios nos conoce, nos acompaña siempre y camina a nuestro lado.
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COMENTARIOS
- Miguel Ángel Munárriz Casajús: El bien y el mal. En el evangelio se identifica el bien con lo que nos ayuda a caminar hacia nuestro destino.
- José Luis Sicre: Domingo 12 del Tiempo Ordinario. Ciclo A. Ni miedo a hablar, ni miedo a morir, y valor de confesar a Jesús.
- José Antonio Pagola: Liberar del miedo a nuestras comunidades. Las fuentes cristianas presentan a Jesús dedicado a liberar a la gente del miedo.
- Fidel Aizpurúa Donazar: Valéis más vosotros que los gorriones. No lo dudemos: el éxito de la vida es entrar en el corazón del otro. Mientras eso no se dé, la vida no ha llegado a su verdadera meta.
- Rosario Ramos: No les tengáis miedo. Estos versículos de Mateo nos sitúan ante dos vivencias profundamente humanas y antagónicas al mismo tiempo: el miedo y la confianza. Seguir a Jesús no puede mantenerse desde el miedo sino desde la confianza y la valentía por sabernos sostenidos y enraizados en un movimiento de amor que nos crea a cada instante.
