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Ivanildo Quaresma 10 Abril 2020 2804

Vio y creyó


 Hoy la Iglesia celebra el día más grande de la historia, porque con la resurrección de Jesús se abre una nueva historia, una nueva esperanza para todos los hombres. Si bien es verdad que la muerte de Jesús es el comienzo, porque su muerte es redentora, la resurrección muestra lo que el Calvario significa; así, la Pascua cristiana adelanta nuestro destino. De la misma manera, nuestra muerte también es el comienzo de algo nuevo, que se revela en nuestra propia resurrección. Como María Magdalena, “cuando todavía estaba oscuro” hemos venido a visitar el sepulcro del Señor. Si en pocas semanas un virus sembró el mundo de sepulcros, todavía con los ojos nublados por las lágrimas hemos venido a buscar el cuerpo del Señor que nos ha salido al encuentro como el Señor Resucitado. Durante este Triduo Pascual que hemos vivido de un modo extraño, pero intenso, hemos podido experimentar el dolor y el escándalo de la cruz abriéndonos a la solidaridad con todos los que sufren, esta mañana ensanchamos el corazón lleno de gozo y damos gracias al Padre que nos ha salvado del sin sentido y de la muerte. Decimos al Hijo Jesús: “tú eres refugio de mi vida” y llenos del Espíritu cantamos  alabando a Dios, que ha cambiado y cambiará nuestro luto en danzas. hoy nosotros queremos contemplar con fe el testimonio inalterado de la Iglesia, que desde la Ascensión del Señor cree y celebra al Resucitado en cada Misa, hasta que Él vuelva. El signo para nosotros (como para el discípulo amado), es la misma Iglesia, que a pesar de su debilidad y los defectos de sus miembros, permanece siempre estable a través de los siglos, para dar testimonio de la Palabra del Señor y llevar a todos los hombres la Buena Noticia de la Salvación. Este es el gran signo de que Jesús está vivo, pues de lo contrario el milagro viviente que es la misma Iglesia, no podría sostenerse. Se confirma así la Palabra de la Escritura: Jesucristo ha resucitado. Y si analizamos nuestra propia vida, encontraremos también muchos signos, que nos ha dado el Espíritu Santo que recibimos en el Bautismo y viendo todo esto, queremos creer hoy aún más, crecer en la fe. Así, al celebrar hoy llenos de alegría al Señor Resucitado, avivemos nuestra fe, acrecentemos nuestra esperanza, y dejemos que Cristo Resucitado renueve la fuerza de nuestro Amor.

AMÉN!! ALELUYA!!!

 

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