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Antxon Serrano, SX 29 Marzo 2024 8354

Fraternidad tejida con palabras y hechos


A sus siete años, Kadija se divierte intentando atrapar una paloma completamente blanca. Naturalmente, la paloma no se deja, pero tampoco huye demasiado lejos y el juego continúa. Mientras veo el entretenimiento de Kadija me doy cuenta de lo que de alegórico puede tener esta imagen: Chad como país relativamente joven (63 años de su independencia) que parece tener la paz al alcance de la mano y que sin embargo ha visto su historia teñida de demasiada sangre y con tan pocos periodos sin guerra. Claro, la paz es mucho más que ausencia de guerra, pero también es cierto que donde ésta se declara las divisiones y las venganzas serán grandes obstáculos para que se puedan generar espacios de convivencia pacífica en el futuro. Y sin embargo…

GREGORIANO Y CORAN DE LA MANO

Ahmadou es conductor de transporte público en Camerún. Como buen musulmán, cuando llega la hora de la oración detiene la furgoneta ante alguna mezquita y allí reza con todos aquellos musulmanes que también viajan con él y comparten su fe. Como música de fondo en sus viajes hace sonar suras del Corán. Casualidad, hoy sabe que en su furgoneta viajamos dos curas y un pastor protestante, así que tras un rato de las habituales suras nos sorprendemos oyendo los cantos de la liturgia de un monasterio cristiano. Como Ahmadou dice, él no entiende ni lo que dicen esos monjes ni el porqué de sus cantos, pero sí comprende muy bien que cantan para alabar a Dios, para expresar su fe. En su búsqueda de Dios, Ahmadou reconoce cuanto de bello y de válido puede haber en otras tradiciones religiosas.

REZA TAMBIÉN POR MÍ

Es domingo. Mientras me dirijo hacia el lugar donde se reúne la asamblea de los cristianos un musulmán que no conozco me mira con simpatía y me pregunta: “¿Vas a la misa?” Cuando respondo afirmativamente añade: “Entonces reza también por mí.” Me sorprende su confianza. Por supuesto que lo haré. Aunque estemos separados en comunidades que rezan cada cual por su lado, este hombre ya sabe que estamos mucho más unidos de lo que parece porque nos dirigimos al Mismo.

ENTRE LOS BUÑUELOS TAMBIÉN ESTÁ DIOS

Amabua se gana la vida preparando cada mañana té y buñuelos (buenísimos por cierto). Su casa está muy cerca de la nuestra. Musulmana, vive sola con su madre y sus dos hijos aún pequeños, así que es presa fácil para los ladrones. Una mañana viene llorando a nuestra casa: le han vuelto a robar. Necesita desahogarse. Mientras la escucho me pregunto por qué ha elegido venir con nosotros habiendo como hay tantísimas mezquitas (más de cien) en esta ciudad. Para darle un poco de paz le propongo si le parece bien que recemos juntos y si acepta la bendición de un cristiano. Su respuesta es bien clara: “Por supuesto que sí. Tú me has escuchado aunque soy musulmana, ¡cuánto más Dios, que es quien mejor sabe escuchar, va a atender esta oración que vamos a hacer juntos! Si Dios no tiene problema en que le alabemos de formas diferentes, ¿por qué lo vamos a tener nosotros?”

CRISTIANA EN MEDIO DE MUSULMANES

Rachel es una de nuestras parroquianas más veteranas, siempre presente y al mismo tiempo siempre discreta. A su muerte me entero de que ella era la única católica de su familia donde todos los demás son musulmanes. Este tipo de familias, mixtas en el aspecto religioso, no es frecuente, pero se encuentran casos parecidos en las grandes ciudades de Chad, mientras que en el mundo rural es una realidad que resulta todavía extraña porque la mujer, al casarse y desplazarse al poblado y familia de su marido, adopta también su religión.

EN PRIMERA FILA

Volviendo al caso de Rachel, el responsable de su comunidad católica visita a la familia para acordar la forma de organizar el sepelio de Rachel y encuentra un clima completamente abierto y favorable: “Cuando Rachel estaba viva siempre hemos respetado su fe. ¿Por qué vamos ahora a oponernos a que sea honrada su memoria con la oración de la comunidad con la que ha compartido su vida?” Llegado el día del funeral, me sorprende ver a los hombres de la familia fuera de la capilla y sin embargo dentro, y además en primera fila, a todas sus parientes musulmanas, que van a participar de toda la ceremonia con enorme respeto. Por primera y quizá única vez en sus vidas estas mujeres van a compartir una celebración religiosa desde los puestos privilegiados, ya que en el mundo musulmán, supuestamente por decoro, las mujeres o rezan detrás de los hombres si la mezquita es grande o fuera si la mezquita no tiene capacidad para todos.

DIOS PRESENTE MÁS ALLÁ DE LAS RELIGIONES

Alguien podría pensar que todo esto es sincretismo. Nada de eso: Ahmadou, Amabua, la familia de Rachel y mi amigo anónimo van a seguir siendo musulmanes, no buscan cambiar de religión o hacer amalgamas, pero al mismo tiempo saben reconocer con humildad que no tienen el monopolio de la verdad, que hay auténtica riqueza espiritual también en otras partes porque Dios es más grande que los pequeños mundos en los que a veces queremos encerrarlo.

SUMERGIR LA MIRADA EN LA DEL OTRO

Chad es un país donde la libertad religiosa y el respeto a la fe de los otros han sido la norma. Claro que hay musulmanes integristas, y es evidente que estamos en plena campaña de islamización promovida por las altas esferas, pero lo que la población conoce mayoritariamente en su vida diaria es el encuentro con el diferente dentro del respeto y del diálogo.

ESTABLECER LA COMUNIÓN Y RESTABLECER LA SEMEJANZA

Como conclusión me viene a la mente el testamento espiritual del mártir Christian de Chergé, prior de Tibhirine (Argelia), escrito cuando ya era evidente que su comunidad iba a ser atacada y que él iba a morir: “Mi muerte parecerá darles razón a quienes me han tratado sin reflexionar como ingenuo o idealista. Y sin embargo tras mi muerte, y si Dios quiere, podré sumergir mi mirada en la del Padre para contemplar junto con El a sus hijos del Islam, así como Él los ve, iluminados todos por la gloria de Cristo, fruto de su Pasión, colmados por el don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.”

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