¡Jesus es el mejor! “soy feliz al anunciar el evangelio”
El misionero javeriano Claudio Codenotti estuvo de vacaciones en su pueblo del norte de Italia. Fuimos a verlo y lo entrevistamos después de haberlo hecho hace tres años en su última visita, antes de que se marchara nuevamente para Japón.
Te dejamos como Superior Regional de los misioneros javerianos en Japón, ¿dónde estás ahora después de ese servicio? Estoy en el Centro Shinmeizan, donde ya estuve hace 30 años al comienzo de mi experiencia misionera en Japón durante un período de 5 años. En aquella época el Centro se llamaba Seimeizan, porque era la rama católica del templo de Seimeizan. Hemos conservado un nombre que lo asemeja, pero diferente. “Seimeizan” significa templo de la vida; mientras que “Shinmeizan” significa el templo de la verdadera vida. Una intuición de p. Franco Sottocornola que es su fundador y el alma hasta el día de hoy. Debería haberme establecido allí antes, pero los hermanos me eligieron Superior y por eso tuve que renunciar. Ahora era el momento adecuado.
¿Qué es Shinmeizan? Es un centro de espiritualidad y diálogo interreligioso. Es un lugar abierto al encuentro entre religiones, pero también a aquellos que simplemente quieren compartir su fe con personas de otras tradiciones religiosas. Juntos pueden orar, discutir y animarse unos a otros. Creo que la sociedad japonesa necesita presencias que den testimonio de una fe al servicio de la comunidad. Yo ofrezco mi colaboración en lo que puedo.
¿Estás ocupado con algo más? El instinto misionero me llevó también a ser párroco de dos realidades situadas cerca de Shinmeizan, cuya ciudad de referencia es Nagomi Machi. Por tanto, un centro de espiritualidad en la montaña, pero fuertemente anclado en la tierra, con realidades cristianas y no cristianas.
¿Es fuerte todavía el sentimiento religioso? La situación ha empeorado, en particular con el asesinato del ex primer ministro, cuyo asesinato puso en juego la influencia de algunas sectas. En este caso, la secta de Moon, que habría arruinado a él y a su familia, acusando al ex primer ministro de estar implicado y comprometido (el gobierno está aprobando la ley que prevé la expulsión de la secta de Moon de Japón). Esto ha acentuado la desconfianza hacia las religiones. Si lo pensamos bien, el término iglesia (kyoukai) por sí solo suele combinarse con el adjetivo católica. Por eso ahora hay respeto pero también desconfianza, porque todas las religiones son consideradas entidades que buscan dinero y fondos.
Pero los javerianos están insertos en un contexto más amplio. Ciertamente: escuelas, guarderías, presencia con los pobres. Pero a menudo seguimos la corriente del momento y ciertas dinámicas nos afectan también. Y por eso tenemos que tener cuidado. Personalmente evité publicar la lista de proyectos misioneros en nuestro periódico para no dar lugar a polémicas.
¿Tienen eco entre vosotros los frentes de guerra presentes en todo el mundo? Suscitan interés e incluso algunas iniciativas por la paz. Hay preocupación. La información existe, pero a menudo es en sentido único. No vamos más allá de las noticias oficiales; todo es blanco o negro y esto es extraño en la cultura japonesa que nunca contrasta y no ve matices. Sin embargo, la historia, los intereses y las alianzas quizás conduzcan a este modelo preestablecido.
El ex superior p. López Orozco, mejicano, fue elegido consejero general. Fue un shock al principio. Pero él mismo aceptó, pensando que algo bueno podría surgir y tal vez facilitar ciertas orientaciones e iniciativas hacia Asia, que dicen será el futuro de la Iglesia. Al fin y al cabo, estamos llamados a afrontar realidades que no conocen a Cristo, donde el cristianismo sigue siendo una clara minoría. El misionero siembra, y cuando llegue la cosecha ya pensará el Señor.
La dificultad es numérica. Actualmente en Japón, la mitad de nosotros, los javerianos, tenemos más de 70 años y hay un seminario diocesano para todo el país con unos 10 seminaristas. Esto significa que ésta es la tendencia de toda la realidad eclesial, no sólo la nuestra. También nosotros los misioneros debemos darnos cuenta de que no podemos hacerlo todo y que debemos seleccionar. La iglesia local no sólo cuenta con la ayuda de misioneros europeos, sino también de africanos y asiáticos, en particular coreanos.
¿Es necesario revisar algo? Creo que abrir nuevas misiones no significa quitar fuerzas donde se necesitan, sino que es un incentivo para permanecer vivos y creativos, como ocurrió con los javerianos en Tailandia o Marruecos. Es necesario innovar, no podemos quedarnos estancados en un estilo antiguo. En Japón se abre la posibilidad de enseñar en escuelas secundarias católicas, a donde asisten muchos estudiantes no cristianos. Es una oportunidad.
¿Cuándo podremos ver a un misionero javeriano japonés? Lo hemos intentado, sin éxito. Sería bonito pero para ello debe haber una vuelta al interés religioso en este país y además depende de la evolución de la Iglesia católica. Nunca debemos desesperarnos. Las misioneras de María o javerianas han obtenido más frutos y actualmente hay seis misioneras javerianas, originarias de Japón.
¿Cómo es visto el papa Francisco por los japoneses? Es una voz profética pero a menudo ignorada, más o menos como ocurre también aquí. El Papa Francisco realizó una emocionante visita a Japón en noviembre de 2019, con muchas propuestas también para los jóvenes, a veces incluso provocativas en el sentido positivo del término.
¿Echas en falta tu pueblo y tu tierra? En una de las misas que celebré en mi pueblo les decía en la homilía las palabras de una canción japonesa que dice “Jesús es el mejor”. Y luego añadí: “Jesús es el mejor pero la tierra es la tierra”. La misión es mi nueva familia a la que le tengo cariño, pero no olvido mis raíces. Siempre soy bien recibido. Todavía tengo muchos amigos que me quieren. Aunque dejé mi pueblo cuando tenía 10 años, cada vez que regreso de vacaciones es siempre una fiesta, la que celebramos puntualmente después de la misa. Los hay que no van mucho a la iglesia, pero los nombro monaguillos para la ocasión. Después de todo, "no puedo dejar de anunciar el Evangelio" y me alegro por ello.
¿Quieres saludar a los lectores? ¡Cierto! Y os pido a todos que recéis por Japón y por los javerianos comprometidos en la misión en la tierra del sol naciente.
