“ Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo ”
En este domingo, escuchamos en el Evangelio cómo Jesús hace una pregunta muy profunda a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le responden con distintas opiniones, pero luego Jesús hace una pregunta más personal: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Es una pregunta que también nos hace a nosotros hoy. No se trata solo de saber lo que dice la Iglesia o lo que aprendimos en el catecismo, sino de mirar dentro de nuestro corazón y responder con sinceridad: ¿quién es Jesús para mí?
Pedro se adelanta y responde con valentía: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esa respuesta le agrada tanto a Jesús, que le dice que no fue por su propia sabiduría, sino que fue Dios Padre quien le inspiró esas palabras. Y por esa fe firme, Jesús le da una gran misión: ser la piedra sobre la que construirá su Iglesia. A Pedro le confía las llaves del Reino, lo hace responsable, no porque sea perfecto, sino porque tiene fe. Aquí vemos que la fe es un don de Dios, pero también una decisión personal. Pedro no entendía todo, pero su corazón estaba abierto a Jesús. Esa fe sencilla es la base sobre la cual Jesús quiere construir su Iglesia.
Además, Jesús le da a Pedro una gran responsabilidad: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia." Esto nos muestra que Dios confía en nosotros, incluso con nuestras debilidades. Pedro no era perfecto, pero su amor por Jesús lo hacía fuerte. También nosotros, con nuestras limitaciones, podemos ser instrumentos del Señor si confiamos en Él y caminamos con fe.
La palabra de Dios en este domingo nos enseña que la Iglesia se construye sobre personas de fe, no sobre gente sin errores, sino sobre quienes se animan a creer, a confiar, a caminar con Jesús. También nosotros, aunque seamos frágiles, podemos ser piedras en las que Dios apoye su obra de salvación. Nuestra fe puede ser luz para otros, apoyo para los que están cayendo, consuelo para quienes sufren.
Este domingo, el Señor nos invita también a renovar nuestra respuesta. No tengamos miedo de decirle: “Tú eres mi Señor, tú eres mi esperanza”. Que nuestras palabras y nuestras acciones muestren que Jesús vive en nosotros. Y que, como Pedro, tengamos la valentía de seguirlo, de amar a su Iglesia y de trabajar por el bien de todos.
COMENTARIOS
- Dominicos
- Miguel Ángel Munárriz: La eucaristía. Corremos el riesgo de convertirnos en grupos marginales en extinción que nada representen en la marcha del mundo.
- José Luis Sicre: Fiesta de San Pedro y San Pablo. Entre los discípulos de Jesús, Pedro fue sin duda el más lanzado, con el peligro que eso conlleva. Pero la expansión de la Iglesia primitiva es humanamente inconcebible sin la figura de Pablo.
- Fidel Aizpurúa: Sobre esta piedra edificaré mi iglesia. Para leer la Palabra con una cierta novedad hay que escapar de las interpretaciones que hemos oído desde siempre porque, con frecuencia, se ajustan poco al evangelio.
- José Antonio Pagola: Seguir a Jesús. «Seguir» a Jesús es una metáfora que los discípulos aprendieron por los caminos de Galilea.
- Mª Guadalupe Labrador: ¿Quién es Jesús para mí? ¿Somos conscientes de que la respuesta debe ser tan viva que casi a diario sea nueva? ¿Nos aferramos a respuestas, o vivimos el dinamismo de la búsqueda, personal y comunitaria?
