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Robertus Kardi 18 Julio 2025 1201

“ andas inquieta y preocupada con muchas cosas ”


En este domingo (16o Domingo del Tiempo Ordinario, C), el Evangelio nos habla de la visita de Jesús a la casa de Marta y María. Marta se preocupa por los quehaceres para atender bien al Maestro. María, en cambio, se sienta a sus pies y escucha su palabra.

Marta se siente agobiada por tantas cosas y le dice a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano”. Pero Jesús, mirándola con amor, le responde: “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada”.

Este Evangelio no significa que Jesús no valore el servicio de Marta. Jesús mismo nos enseñó a servir y a entregarnos por los demás. Pero hoy Él nos recuerda que antes de servir, necesitamos estar con Él; antes de trabajar para Dios, debemos escuchar a Dios; antes de hacer mil cosas, es importante dejarnos amar y hablar por Él.

Muchas veces somos como Marta: vamos de prisa, agobiados, preocupados por los problemas, por el futuro, por nuestros trabajos, incluso en la vida de la Iglesia y en nuestras comunidades. Y olvidamos lo más importante: estar a los pies de Jesús, escuchar su palabra y dejar que su mirada llene nuestro corazón de paz.

María nos muestra que la mejor parte es sentarnos a escuchar a Jesús. No para dejar de trabajar, sino para que nuestro trabajo nazca de esa relación viva con Él y no se convierta en un activismo vacío que nos cansa y nos llena de amargura.

En este domingo, Jesús nos invita a preguntarnos: ¿Cuánto tiempo dedico a estar con Él en silencio y oración? ¿Mi servicio nace de la escucha de su palabra o solo de mis fuerzas y planes? ¿Vivo inquieto y preocupado o me dejo llenar por su paz?... Pidamos al Señor que nos ayude a ser como María, discípulos que saben sentarse a sus pies y escucharlo, y también como Marta, servidores generosos, pero siempre con el corazón centrado en Jesús. Porque sin Él, nuestro servicio pierde sabor y fuerza; con Él, todo tiene sentido y da vida.

 

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