“ Estad atentos y vigilantes ”
En este domingo (XIX Domingo del Tiempo Ordinario, C), Jesús nos habla con ternura y firmeza. Empieza diciendo: “No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino”. Es una frase que acaricia el alma. Jesús sabe que a veces vivimos con miedo: miedo al futuro, miedo a lo que vendrá, miedo a perder lo que tenemos, miedo a no ser suficientes. Y lo primero que hace es tranquilizarnos: No tengas miedo. No estamos solos, tenemos un Padre que nos ama tanto que ya nos ha regalado lo más grande: su Reino.
Y luego Jesús nos invita a poner el corazón en lo que vale de verdad: “Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen”. No es que Jesús quiera que vivamos en la miseria, sino que no pongamos nuestra seguridad en las cosas que se acaban, sino en las que duran para siempre: el amor, la fe, la misericordia. Ahí es donde está el verdadero tesoro, y donde esté tu tesoro, ahí estará tu corazón.
Después nos habla de estar despiertos y preparados, como servidores que esperan a su señor. No sabemos el día ni la hora en que Él vendrá, pero sí sabemos que vendrá. Y aquí Jesús no quiere que vivamos con angustia, sino con una vigilancia alegre: como quien prepara la casa porque sabe que va a llegar un amigo muy querido.
La imagen más fuerte es la del amo que, al llegar, encuentra a sus siervos vigilantes… y en vez de ponerse a que le sirvan, es Él mismo quien se pone el delantal para servirles. Esto es lo que hace Jesús con nosotros: no viene a aprovecharse, viene a servirnos, a llenarnos de su amor.
Pero también hay una advertencia seria: Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará.
Esto no es una amenaza, es una llamada a la responsabilidad. Si has recibido fe, amor, dones, oportunidades… no es para guardarlos, sino para ponerlos al servicio de los demás.
Este evangelio nos invita a: Vivir sin miedo, confiando en que somos amados y ya tenemos el Reino como herencia; Poner el corazón en lo que no pasa, construyendo un tesoro en el cielo; Estar vigilantes, no con miedo, sino con alegría, esperando al Señor que viene; Ser responsables con lo que Dios nos ha confiado, sirviendo con amor a los demás.
COMENTARIOS
- Dominicos
- Miguel Ángel Munárriz: El estado del bienestar. Debemos caminar hacia la civilización de la austeridad compartida.
- José Luis Sicre: Una crisis antigua semejante a la nuestra. La adaptación de antiguas profecías a nuevas realidades es frecuente en el Antiguo Testamento y también en la iglesia primitiva.
- Fidel Aizpurúa: Donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón. El evangelio sostiene que, si das, el otro gana y tú también ganas. No lo creemos así porque pensamos que, si doy, yo pierdo y el otro gana. ¿Creeremos al evangelio?
- José Antonio Pagola: No vivir dormidos. Uno de los riesgos que nos amenazan hoy es caer en una vida superficial, mecánica, rutinaria, masificada...
- Carme Soto: No descuidéis la vida. Apuntes para el camino. ¿Cómo mantener viva la utopía del Reino? ¿Qué valores hemos de priorizar en la comunidad? ¿Cómo sostener la esperanza en un mundo a veces hostil y otras indiferente?
