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Robertus Kardi 13 Noviembre 2025 544

“Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”


El Evangelio de este domingo (cfr. Lucas 21, 5-19) nos habla de Jesús se encuentra en el templo, escuchando cómo algunos admiraban su belleza, sus piedras, sus adornos. Pero Jesús, con una mirada más profunda, les dice algo desconcertante: “Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida”.

Esas palabras no son una amenaza, sino una llamada a abrir los ojos. Jesús nos recuerda que todo lo que parece fuerte, estable y duradero en este mundo —las riquezas, los templos, los poderes, las apariencias, la fama— un día pasará. Lo que permanece es el amor, la fidelidad, la fe que se vive en lo pequeño, en lo sencillo, en lo verdadero.

Y justo en este domingo celebramos la Jornada Mundial de los Pobres. No es casualidad. Jesús nos enseña que mientras el mundo se fija en los grandes edificios, en los adornos del éxito, Él mira el corazón de los pobres, los que sufren, los que perseveran en la fe en medio de las dificultades.

El Evangelio nos habla también de tiempos difíciles: guerras, persecuciones, miedo. Pero Jesús no quiere asustarnos. Quiere enseñarnos a confiar. Dice: “con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. No nos promete una vida sin problemas, pero sí una presencia fiel en medio de todo. Nos promete estar con nosotros.

En el rostro de los pobres —de quienes hoy tienen miedo, de los que no saben si comerán mañana, de los que viven en la calle, de los migrantes, de los enfermos olvidados— está también el rostro de Cristo que nos pide no mirar para otro lado. Jesús no quiere templos de piedra adornados, quiere templos vivos, hechos de compasión, de manos que ayudan, de corazones que acompañan.

Hoy, el Señor nos invita a construir lo que no se derrumba: la fe que se mantiene firme en la prueba; la esperanza que no se rinde ante el dolor; el amor que se hace servicio, especialmente hacia los más necesitados… No sabemos qué cosas del mundo se derrumbarán mañana, pero sí sabemos qué cosas permanecerán para siempre: la bondad, la misericordia, la justicia, la solidaridad.

 

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