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Ivanildo Quaresma 18 Junio 2020 1889

No tengáis miedo


 Después de la celebración de la Pascua y otras fiestas como Pentecostés, Trinidad y Corpus, volvemos al tiempo ordinario. El resumen del evangelio de esta semana nos viene como anillo al dedo para recorrer estos tiempos tan complicados y desconocidos: ¡No tengáis miedo! La confianza en lo que es inmutable, en lo realmente somos, nos ayudará a vivir sin miedo, buscando esa plenitud en la circunstancia presente. Jesús conmovido por tanto sufrimiento y miseria, llama a los Doce a compartir su amor y su misión: anunciar la Buena Nueva y curar y echar los demonios. Pero Jesús es consciente de que compartir su misión conlleva la oposición del mundo: la cruz. Por eso, les advierte que serán perseguidos, pero les da ánimo y exhorta a la confianza en el Padre, que vela por ellos, les cuida y ayuda. El profeta perseguido. El mundo no tolera un mensaje que pone en cuestión sus fundamentos. En medio de una sociedad claramente egoísta, organizada a beneficio de una minoría y a costa de una mayoría, todo intento de realizar las propuestas del mensaje de Jesús, la pretensión de crear un mundo fraterno e igual en dignidad, provocará oposición de los que disfrutan las ventajas del sistema injusto y recibirán todo tipo de acusaciones, de amenazas e incluso la persecución. No tengáis miedo. Ante la amenaza de la sociedad no hay que amedrentarse y dejarse llevar por el miedo. La persecución para Jesús tiene un aspecto favorable: "Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, pues ésos tienen a Dios por Rey". La persecución, aunque a simple vista constituye un obstáculo a la actividad evangelizadora, muestra la autenticidad de la praxis y del mensaje de la comunidad, y tiene la solicitud del Padre. Por eso, los cristianos no deben desanimarse si son perseguidos, pues, en medio de la oposición y rechazo Jesús no los va a dejar solos; ni tampoco el Padre, que en medio de esos conflictos mantendrá su promesa de felicidad para los que hayan tomado la decisión de poner en práctica su mensaje. "Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que Dios os da". Y si están defendidos por el Padre, ¿qué miedo van a poder dar los señores de la muerte? Hay que perder el miedo

 

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