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Robertus Kardi 19 Septiembre 2025 1495

“ No podéis servir a Dios y al dinero ”


En este domingo (Domingo XXV del Tiempo Ordinario, C), el Evangelio nos presenta una parábola que, a primera vista, puede desconcertarnos un poco. Jesús nos habla de un administrador que ha sido acusado de malgastar los bienes de su señor. Al saber que será despedido, este hombre actúa con astucia: llama a los deudores de su amo y les reduce la deuda. ¿Y qué hace el señor? En lugar de condenarlo, lo elogia por haber actuado con astucia.

No se trata de alabar la deshonestidad, sino de invitarnos a reflexionar: ¿qué hacemos nosotros con los bienes, las oportunidades y el tiempo que Dios nos ha confiado? ¿Cómo estamos utilizando todo lo que pasa por nuestras manos?

Jesús está usando esta historia provocadora para despertarnos. A veces, los hijos de este mundo —es decir, quienes no viven según Dios— son más astutos, más decididos, más creativos a la hora de alcanzar sus objetivos que los hijos de la luz. ¿Por qué no poner la misma pasión, inteligencia y esfuerzo en construir el Reino de Dios?

El Evangelio nos invita hoy a revisar nuestras prioridades. Jesús termina diciendo una frase muy fuerte: No podéis servir a Dios y al dinero.” Y no se trata solo de tener mucho o poco, sino de qué lugar ocupa el dinero —o las cosas materiales— en nuestro corazón. ¿Lo usamos como un medio, o se ha convertido en nuestro fin? ¿Lo usamos como un medio al servicio del bien, o se ha convertido en el centro de nuestras preocupaciones y decisiones?

Este administrador infiel supo que le quedaba poco tiempo, y se movió rápido para asegurarse un futuro. Nosotros también sabemos que esta vida no es eterna, que el tiempo es limitado. ¿Qué hacemos con ese tiempo? ¿Cómo lo invertimos?

Nosotros también sabemos que nuestra vida en este mundo es limitada y que el tiempo que se nos ha dado es un recurso precioso. La pregunta es: ¿qué hacemos con ese tiempo? ¿Cómo lo invertimos? ¿Lo utilizamos para construir relaciones, para crecer en fe y en amor, o lo dejamos pasar sin sentido?

Jesús no nos llama a vivir con miedo, sino con conciencia y responsabilidad. Nos invita a ser administradores fieles y prudentes, a hacer buen uso de todo lo que hemos recibido: nuestros talentos, nuestras relaciones, nuestro tiempo y también nuestros bienes materiales. Todo puede convertirse en un instrumento para amar, servir, ayudar a los demás y acercarnos más a Dios.

Tal vez la clave esté en una frase del evangelio: El que es de fiar en lo poco, también en lo mucho es fiel.” No se trata de hacer grandes cosas, sino de hacer bien lo pequeño, lo cotidiano: ser justos, ser honestos, ser generosos, cuidar lo que tenemos, compartir, no aprovecharnos de los demás. Es ahí, en lo pequeño de cada día, donde comienza el Reino de Dios.

Pidamos al Señor que nos ayude a ser administradores fieles de todo lo que Él nos confía. Que sepamos poner los bienes de este mundo al servicio de lo que realmente importa: el amor, la justicia, la compasión y la vida eterna.

 

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