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Robertus Kardi 19 Diciembre 2025 625

José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor


Estamos en el cuarto domingo de Adviento, a pocos días de celebrar la Navidad. Hoy el Evangelio nos habla de un momento muy importante: cómo nació Jesús y cómo Dios llamó a José a confiar en Él.

José se encuentra ante una situación difícil. María, su prometida, está esperando un hijo, y él sabe que no es el padre. Humanamente, todo parece cambiar: sus planes, sus seguridades, su futuro… Y, sin embargo, el Evangelio nos dice algo muy importante: José era un hombre justo. Su justicia no se trata solo de cumplir la ley, sino de amar, de cuidar y de proteger al otro, incluso cuando no entiende completamente lo que está sucediendo.

José decide retirarse en silencio. No busca explicaciones, no se defiende, no acusa. En su corazón hay dolor, pero también respeto. Y es precisamente en ese momento de oscuridad cuando Dios entra en su vida. El ángel le habla en sueños y le revela que lo que está sucediendo viene de Dios. José no entiende todo, pero confía.

Y aquí está el corazón del Evangelio: José hace lo que el ángel del Señor le había mandado. No dice una sola palabra. No pone condiciones. No pide garantías. Obedece… José nos enseña que la fe no es tenerlo todo claro, sino dar un paso adelante cuando Dios nos habla, incluso en medio de la confusión. Nos muestra que Dios actúa muchas veces cuando nuestros planes se rompen, cuando la vida no sale como esperábamos.

El niño que va a nacer se llamará Jesús, que significa “Dios salva”, y será Emmanuel, “Dios con nosotros”. Dios no llega como un rey poderoso, sino como un niño pequeño y frágil, confiado al cuidado de un hombre sencillo. Dios confía en José; se pone en sus manos.

En este último domingo de Adviento, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar: ¿Sabemos escuchar a Dios en medio del ruido de nuestra vida? ¿Confiamos en Él, incluso cuando no comprendemos del todo lo que nos pide? ¿Estamos dispuestos, como José, a acoger la vida tal como llega, aunque nos sorprenda o nos descoloque?

La Navidad está muy cerca. No se trata solo de preparar luces, regalos o comidas, sino de preparar el corazón para que Dios pueda entrar. José nos muestra el camino: silencio, confianza, obediencia y una fe que se expresa en gestos concretos.

Que en estos últimos días de Adviento aprendamos de San José a decir, con nuestra vida y no solo con palabras: “Señor, hágase tu voluntad”. Así, cuando llegue la Navidad, Dios encontrará en nosotros un corazón abierto, un hogar donde pueda nacer.

 

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